Historia

Es el elemento de más relieve en cualquier arreglo de buffet o banquete.

Hace ya más de mil años, era el preferido del Emperador Carlo Magno y desde entonces ha acompañado a todos los reyes franceses.En el siglo 13, Philippe Auguste inclusive lo regalaba a algunas damas de la corte real.

El manejo del queso Brie es bastante delicado, por su forma poco alta y su maduración rápida especialmente en clima tropical. Hay que conservarlo en un lugar fresco y húmedo y mantenerlo en el papel de doble capa micro perforado que le permite respirar.

A pesar de las dificultades encontradas, el emblemático Brie no puede faltar en el centro de mesa de un buffet de gala, porque la historia lo ha consagrado como el “Queso de los reyes” y resulta ser un símbolo de tratamiento especial para los invitados.

Maridaje

Un Brie poco maduro mantiene mejor su forma y su sabor todavía moderado permite apreciar la delicadeza de los muy grandes vinos del Medoc (Saint Estéphe, Pauillac, Margaux) o de Pomerol y Saint Emilion, donde se ligan las cepas Merlot y Cabernet Sauvignon con mayor éxito.

Pero un Brie más maduro, en proceso de derretirse, procura más emoción a su paladar si lo acompaña, al igual que los reyes, del sabor refrescante y afrutado de un vino tinto del valle del Loire, como un ‘Cabernet-franc” o un “Bourgueil”, fresco y tánico sin exceso o del valle del Rhône como un “Côte Rotie”, elegante y de cuerpo estructurado, servido a una temperatura de 16 a 18 centígrados.