Historia

La Cabrita es un pequeño queso de forma cónica, elaborado exclusivamente con leche de cabra pasteurizada. El queso se elabora a partir de una cuajada mixta predominantemente láctica obtenida a partir del desarrollo de una flora mesófila. El moldeado se efectúa recogiendo directamente la cuajada, sin desmenuzarla ni prensarla. La Cabrita se puede consumir a los pocos días de su producción. Sin embargo su tamaño se presta perfectamente a una maduración seca de varias semanas, así que ustedes lo pueden conservar en cualquier parte de su nevera. Es con el queso Valençay, del Valle del Loire, que mas se parece en textura, aroma y sabor. Pero el Valençay tiene una forma distinta a todos los demás, única y original: Se dice que Bonaparte, regresando de su fracasada expedición en Egipto, se hospedó en el suntuoso castillo de Talleyrand en Valençay y con su propia espada recortó el quesito en forma de pirámide troncada! Más costosos que los quesos de leche de vaca, los quesos frescos de cabra son también más saludables debido a su alto contenido mineral y su fácil digestión.

La pasta de la Cabrita, blanca y muy delicada, tiene un sabor suave que con el tiempo se torna más picante con toques de avellana. Su corteza fina y natural pasará de un blanco-gris a un marrón con manchas multicolores progresivas, pero se preservará bastante bien inmerso en aceite de oliva junto con hierbas mediterráneas.

Maridaje

Nos gusta acompañarlo de especias y hierbas aromáticas. También se presta a un sin número de preparaciones culinarias. Por ejemplo, después de pasarlo brevemente por el horno, se sirve con ensalada, salpicado con uvas marinadas en vinagre balsámico. Para complementar la emoción gustativa, se puede descorchar un Sauvignon blanc del Valle del Loire, tal como un allegre Reuilly o un más sofisticado Pouilly fumé con recuerdos ahumados. También se puede recomendar a un cepaje Chenin de cosecha tardía, como el Coteaux du Layon, cuya dulzura apenas oculta una refrescante acidez.

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